lunes, 5 de abril de 2021

ESTAR EN EL MUNDO

 

 

                                      ESTAR EN EL MUNDO      

 

   Somos responsables como lo fue Mersault en la novela de Camus: un individuo pasivo que se dejó arrastrar por las circunstancias al asesinar al otro. Empujado por los prejuicios reaccionó de un modo mecánico sin darse cuenta de que esas sensaciones de agobio y de calor, no eran sino manifestaciones de una vida que pugnaba por salir de la confusión. Luchar contra esas sensaciones no significaba otra cosa que oponerse a la conciencia del cuerpo, y a la certeza de que estaba vivo y que tenía que probarlo en cada paso que daba.

 

(del libro Vigilia, Yvonne Zúñiga, K- OZ editorial, 2019)

domingo, 31 de enero de 2021

PAISES POBRES CON RECURSOS NATURALES CODICIADOS POR LOS RICOS

 

Países pobres con recursos naturales codiciados por los ricos

  Estamos quizás presenciando el final de un imperialismo y el comienzo de otro. Los sucesos recientes y los de los últimos años que salieron a la superficie con la última administración en el gobierno de los Estados Unidos, son claras muestras de la decadencia que ha sobrevenido en forma paulatina y se aceleró en los últimos años, y que en la actualidad quizás asistimos al desmoronamiento de un país cuyo sistema dominó buena parte del panorama mundial del siglo veinte. Si bien esta supremacía fue cuestionada en varias ocasiones y hubo focos de rebelión contra el capitalismo enarbolado por el estado norteamericano, nos preguntamos si es el fin de la hegemonía del país del Norte, al aparecer China como principal rival y el gran obstáculo para vencer las debilidades de aquella potencia que se encuentra en plena crisis desde muchos puntos de vista. Le queda el poder de las armas que es su fortaleza mayor, lo cual hace temer que ponga al mundo en peligro de una guerra total contra países como China y Rusia que también pueden mostrar su poderío letal en caso de agresión.

Todo imperialismo tiene por objetivo formas de colonización y la consigna de apoderarse de territorios y de recursos naturales, desde la antigüedad hasta nuestros días y China no es la excepción; aunque más sutil y solapada, su organización al igual que las hormiguitas,  es laboriosa e incansable hasta penetrar donde están los recursos, para obtenerlos y presionar a los países dispuestos a entregarlos con el fin de conseguir préstamos  con intereses usureros, condiciones impuestas a cambio, igual que en el caso de los otros prestamistas que provienen de  sociedades capitalistas.  

 Países pequeños como el Ecuador, pueden ser presa fácil para cualquier intención depredadora de gobiernos poderosos y en expansión capitalista.  Actualmente Ecuador decide en elecciones a un nuevo gobierno, un paso que oficialmente alinearía al país, aparentemente, en la izquierda o en la derecha política, pero eso está por verse, y sobre todo cual de los dieciséis candidatos estaría en capacidad para solucionar problemas como la pobreza, la desnutrición infantil, la contaminación ambiental, la falta de trabajo de la tierra cuya producción daría alimento suficiente a toda la población. El avance de la delincuencia y el narcotráfico que echan raíces en la ambición y apego al dinero, son consecuencias de una educación que no permite el razonamiento, la reflexión y contribuye a  atrofiar el sentido ético y la falta de conciencia sobre el respeto a la vida de los otros, sumado a esto,  la cultura del consumismo y de la violencia.

 Todas estas razones expuestas que originan injusticias y caos, pueden encontrar solución en una sociedad  bien organizada, de un modo pacífico y  activo, que busque verdaderamente la evolución y el bien de su población.

miércoles, 6 de enero de 2021

La Puerta. Narración

 

 

LA PUERTA

 

  

   Camas, lámparas y armarios esperaban ser vendidos entre otros objetos antiguos de la familia que ya desapareció. Las generaciones de abuelos y padres se perdieron en el pasado. Todas esas cosas y la gran cantidad de cuadros irían a parar en otras manos y en museos, su historia secreta dejó de pertenecernos. La cercanía del color en la paleta y no sólo eso sino también el olor de las pinturas, el movimiento del pincel y la magia de los cambios al juntar los colores y expandirlos sobre el lienzo para llenarlo de grises, rojos, blancos, azules grises, verdes grises. Toda esa actividad, la vida dinámica de  aquellas personas ha quedado atrás, invisible, ajena a todo lo que en adelante se pueda hacer con los objetos que les pertenecieron. Separé un poco la fila de cuadros que desde la infancia habían ido definiéndose ante mis ojos para mirarlos quizás por última vez. Cada uno de ellos tenía vida, sus habitantes pertenecían a ese mundo limitado por la extensión del lienzo pero que iba más allá, y eso precisamente era lo que podía intrigar a un observador al mirar el cuadro donde el hombre y el niño remaban en un mar irreal con gaviotas estáticas bajo un cielo gris azulado. Hacia dónde navegaban padre e hijo, unidas las manos sobre el remo, para darle más impulso a su pertinaz huida; escapaban de algún punto del planeta hacia un país imaginario, su mirada de refugiado se detenía en el horizonte incierto. Aunque los tonos eran crepusculares, no presagiaban tormenta. El niño interrogaba al padre y éste lo calmaba con su voz protectora:”Cuando salga la luna llegaremos a buen puerto, escucha la voz del mar: llegarán a buen puerto”,  el niño sentía el abrigo de sus palabras y cabalgaba con ellas encima de las olas como sobre el tiempo.

     Los antepasados parecían mirar desde las paredes que todavía nos daban abrigo y donde tal vez quedaban aún los ecos y las sombras de esas vidas. La ciudad y la existencia misma parecían más complejas, sentía la fugacidad del momento, quizás porque empezaba también a perderme al final del camino. ¿Qué podría encontrar más allá del recorrido de vida que me correspondía? El síntoma de esa meta cercana era el sentimiento de estar cargada de pasado, abrumada de vivencias fragmentadas por el tiempo. Creía, a veces, haber vivido demasiado, otras, me parecía tan corto y veloz el espacio de años transcurridos. A menudo me sobrevenía una sensación física del proceso de desgaste corporal, y la confirmación notoria de que el cuerpo no era indestructible como había creído en la juventud al pretender ignorar que con el paso del tiempo iría deteriorándome como una de tantas máquinas, como cualquier mueble o fotografía. El descubrimiento progresivo de la fragilidad de la piel y de los huesos, armazón destinado a desaparecer y en el que todos nos reconocemos cada día, se escurriría por donde vino hasta llegar al punto culminante donde comienzo y final volverían a fusionarse en ese paso hacia lo que sólo es posible imaginar pero sin duda ignoramos, la certeza de no saber nada sobre la otra cara de esta ruidosa vida.

   En la juventud más que en la niñez había perdido esa perspectiva, y pensaba que otros eran los que iban a irse y tal vez la muerte nunca me tocaría. Aquel temor escondido y vago en cada ser humano hace que muchos jóvenes detesten a los viejos por ser el espejo de su futuro.

   Seguí ordenando los cachivaches para venderlos. Un hombre de gorra amarilla se acercó y se puso a revisar los libros usados que yo había puesto en una caja de cartón. –Cuando era joven- dijo el hombre, hojeando las páginas -me bebía los libros, ahora poca gente lee, con la televisión, las películas y el internet uno se distrae mucho.

   -Creo que la tierra está girando más rápido -repetía la anciana apoyada en la puerta, contando los días que le restaban de vida, y el joven a su lado reía tapándose la boca.

   Sentada en la grada de piedra de la entrada donde me había puesto a vender libros y objetos usados, trataba de imaginar la vida de esos hombres, mujeres y niños que se detenían ante la puerta y hablaban de cualquier cosa. Esos rostros aparentemente fugaces permanecerían, se quedarían pegados a la memoria como algo que se añadiría a la vida; todos ellos entrarían a formar parte de la multitud de personas que se habían cruzado en mi camino aunque sea de un modo pasajero y que seguramente reaparecerán en algún sueño.

 (del libro "Vigilia", Yvonne Zúñiga, K-oz editorial, 2019) 

                         

 

 

 

 

 

 

lunes, 14 de diciembre de 2020

IMAGINACIÓN - REALIDAD


IMAGINACIÓN – REALIDAD

 

 Las invenciones antes de ser convertidas en realidad: telefonía,  transporte aéreo, terrestre o ferroviario y tantos otros, incluida la actual tecnología fueron primero visualizados en la mente humana por esa capacidad imaginativa que podemos desarrollarla todos.  Imaginar y crear un mundo nuevo, luminoso, solidario, pacífico y justo, es no sólo posible sino necesario en este camino de presentes, desde los pequeños actos de supervivencia, desde la siembra, la cosecha y la distribución de alimentos, desde el cuidado y el amor por la tierra y sus habitantes que somos todos, los que hemos llegado a vivir y experimentar los avatares de la historia universal con sus luces y sombras. Estamos ingresando en un nuevo Renacimiento que desde el corazón y la mente planetaria llenará de luz a la humanidad del siglo 21 .




jueves, 10 de diciembre de 2020

LA POST PANDEMIA

A veces qué bien nos hace el silencio y en tiempos de pandemia se presta para la reflexión. El aislamiento de reuniones y actos masivos hace que cada uno tenga reacciones particulares y diferentes; para algunas personas, los más necesitados del contacto de grupo sufren más en este caso. Otros, se adaptan a la situación y para poder subsistir en esta contingencia consiguen actividades, explorando las posibilidades generalmente a través del Internet, para comunicarse y lograr trabajos que les permitan salir adelante junto a su familia. Organizar la vida para evitar situaciones desesperantes, es la consigna de tanta gente en medio de estas circunstancias que ahora nos toca vivir a todos. La falta de medios para llenar las necesidades, hace a los más pobres salir a las calles para vender cualquier cosa y hasta intercambiar las mercancías cuando no han logrado vender nada. 

Mucha gente desespera, incluidos los funcionarios que son despedidos de sus empleos porque dicen que hay que achicar el Estado, pero todos acuden a los gobiernos pidiendo dinero, aumento de sueldos, mientras los gobiernos buscan desesperados de donde sacar la plata y acuden a los prestamistas internacionales. La situación de la economía no se parece a la de antes de la pandemia y muchos acuden a la imaginación para subsistir: sembrar, cocinar alimentos, tejer, coser ropa, tocar instrumentos y cantar, son maneras positivas que la gente descubre como soluciones para sobrevivir a estos tiempos. 

 Por otra parte, hay que darse maña, dicen, los que acostumbran arrebatar el dinero de los otros para llenar sus bolsillos, sea el caso de quienes buscan oportunidades para hacer negociados en grande, o de otros que nunca pierden un centavo en sus empresas a costa de bajar el sueldo de sus empleados, o aquellos que andan en tareas oscuras sujetos a mafias criminales y cuyas mañas muchas veces les cuesta la vida y se la pasan escondiéndose o huyendo siempre. 

Los medios de comunicación televisivos tratan de mantener el raiting que constituye su negocio, llenando la pantalla de noticias delincuenciales, de accidentes, de guerras y de crímenes a granel. Parece que en el mundo nadie hace cosas positivas, todas son acciones violentas, y toda esa publicidad tiene como consecuencia instalar el miedo y la inseguridad en la población. 

Para colmo, los candidatos a gobierno y demás poderes públicos, llaman a proveerse de armas para aumentar el caos existente. Hay que poner fin a la barbarie, empezando por publicar lo positivo de la gente y no enfermarla y contagiarla con el lado oscuro humano a través de noticieros, películas, telenovelas, etc. Para eliminar la delincuencia no se necesita crear más odio y venganza, armar a la gente para que todos se maten entre sí, es el mayor absurdo, la violencia sólo genera violencia, es la frase trillada, y sin embargo parece no entenderse. A gran escala mundial el costo del armamentismo, el uso de la tecnología más avanzada en la invención de armas sofisticadas para destruir y asesinar gente, es una manifestación de que el mundo está en manos de psicópatas que nada sienten, carecen de la capacidad para ver el mundo de otra manera que no sea el de la guerra y la destrucción. La tecnología tendría que orientarse a eliminar el hambre, la contaminación, el desequilibrio social, y buscar para los seres humanos la salud mental y física con el objetivo fundamental de lograr armonía entre los seres humanos. 

Si la gente acude a la imaginación para subsistir, se debería explorar en esa dirección, buscar en los ámbitos locales la forma de sobrevivir a esta época que nos parece tan rara porque hasta la naturaleza está castigando al mundo, quizás no hemos entendido que todo esta conectado, la vida de la naturaleza está profundamente ligada a la supervivencia humana; la creencia de que la naturaleza vegetal y animal es algo aparte es un error que puede costarnos la extinción. Los seres vivos somos un engranaje de la naturaleza, si éste no funciona bien todo se descompone, deberíamos entender esta realidad. Creo que es tiempo de rescatar lo bueno y luminoso del ser humano, hay muchas acciones constructivas que se hacen sin pensar en el negocio y la ganancia, tenemos que identificarlas e integrarnos a ellas, educar en la conciencia solidaria, en las ciencias creadoras que alimenten la inteligencia, la sensibilidad y los sentimientos positivos tan necesarios para todos nosotros.

domingo, 18 de octubre de 2020

VIAJES INICIÁTICOS: "CASI MÁGICA" de Yvonne Zúñiga, por Rodrigo Mendizábal (2015)

 

Viajes iniciáticos: “Casi mágica” de Yvonne Zúñiga

0
530
Casimagica_Zuniga
Tapa de la novela “Casi mágica: relato fantástico” de Yvonne Zúñiga.

Por Iván Rodrigo Mendizábal

Casi mágica: relato fantástico (2009) es un libro de la escritora ecuatoriana Yvonne Zúñiga en el contexto de la ciencia ficción con tono fantástico. La novela tiene la intención de ser didáctica en la medida que trata de concienciar al público lector –sobre todo adolescentes y jóvenes– de los problemas de la realidad presente, frente a los de otra que se puede vivir en un planeta exterior, probablemente más utópico.

La historia es de Clara y su amigo Julián, cada cual provenientes de familias pobres y con una serie de problemas, quienes deciden irse de sus casas a buscar mejores derroteros. Tras dormirse en el viaje por bus, se despiertan en un espacio “sin tiempo”, ante unos seres que dicen venir de un planeta distante, quienes les cuentan que sus antecesores habían fundado una civilización en el continente americano y que luego habían sido arrasados y destruidos por los invasores europeos. Estos seres ahora reúnen a jóvenes de la Tierra para encargarles una misión salvífica; pero antes deben conducirles a través de diversas pruebas. Tanto Clara como Julián van a recorrer diversos caminos junto a otros jóvenes para comprender hasta lo que ha llegado la “civilización” terráquea: la destrucción del medio ambiente, la desconexión con la madre naturaleza, el dominio materialista del ser humano por sobre todo… es decir, el fin de la civilización occidental. Una vez que los jóvenes han adquirido conciencia de la situación, serán llevados a otro planeta, ante un consejo cósmico, donde les serán develados la misión de refundar en la Tierra a una nueva humanidad.

La novela es manifiestamente el de una que intenta contraponer los problemas existentes en el planeta, sobre todo el deterioro de la naturaleza con el ejercicio racionalista de la civilización, frente a la posibilidad de una nueva forma de vida. De este modo, es una especie de bildungsroman, es decir, una novela de iniciación, donde su estructura y la forma del relato llevan a pensar que el o los personajes aprenden en la medida que van madurando, a partir de las experiencias que tienen en el camino. Es vital la idea del viaje, porque este recurso permite explorar y adentrarse en los problemas, primero, que cada uno tiene, para darse cuenta que tales problemas más bien son de carácter global, socio-cultural, del tipo de civilización en el que vivimos. En otras palabras, la idea de que Clara escapa de un hogar pobre, donde las condiciones de vida son harto problemáticas, donde el padre es bebedor y la madre trata de sobrellevar el día a día, implica pensar que la situación de pobreza es debido a una forma cultural de la humanidad donde la riqueza no es accesible a todos y los recursos son destruidos para satisfacer a pocos, sin que se pueda aprovecharlos para beneficio de muchos.

ivonne_zuniga
Ivonne Zúñiga, autora de la novela “Casi mágica: relato fantástico” (2009).

Zúñiga se ancla en la idea de que las culturas originarias de América Latina tuvieron otro origen y estuvieron más conectadas con la naturaleza y otros designios, hecho que su civilización, destruida, cuyos restos son todavía palpables en ciertas comunidades indígenas, hasta la fecha nunca pudo ser comprendida. La misión salvífica de los jóvenes, en este sentido, es tomar en cuenta de este otro modelo de sociedad y de civilización –si cabe el término–, y en base de ella, refundar, en diferentes partes de la Tierra, comunidades cósmicas, ligadas más a la vida espiritual que al materialismo capitalista.

En este marco, la novela anuncia la idea una utopía usando los recursos del género: observación y puesta en conciencia de los problemas de la civilización occidental actual, análisis de la realidad –donde se contrasta el lugar desde el que escapa la personaje y lo que ve como lo que se derrumba en ese mundo sin tiempo–, nueva realidad, donde los seres de otros mundos entregan, si se quiere, las llaves de una nueva conciencia planetaria. En otras palabras, para el logro de la nueva utopía, a fundarse, estaría el hecho de que todo lo pernicioso, que se vuelve sedimento, debe dejarse refundido. La nueva comunidad de jóvenes, de este modo, no es ni política, ni letrada, es voluntarista.

Dentro de la ciencia ficción ecuatoriana, la novela Casi mágica: relato fantástico de Zúñiga es un aporte a las ideas de nuevas utopías sociales en el siglo XXI. No tiene nada que ver, sin embargo, con las del Buen Vivir, y más bien están a tono con un cierto humanismo espiritualista setentero. Los recursos de la ciencia ficción son asimismo un pretexto para hacer un discurso más bien moral; Zúñiga no se mete con los temas de las ciencias ni de las tecnologías a profundidad; son apenas dispositivos fantásticos para llegar a diversos puntos de su geografía ficticia. La novela se resiente por este hecho.