EN HOMENAJE A LA MEMORIA DE GABRIEL GARCIA MARQUEZ FALLECIDO
EL 17 DE ABRIL ABRIL DE 2014
LEER EL ARTICULO DEDICADO AL ESCRITOR EN SU 82 ANIVERSARIO
"LAS MIL Y UNA INTERPRETACIONES DE CIEN ANOS DE SOLEDAD"
Publicado en este blog en febrero de 2009
Por Yvonne Zúñiga
(Este homenaje a García
Márquez debió salir publicado el año pasado, hoy lo difundo en este blog
para el 82 aniversario del Gabo, el 6 de marzo próximo.)
Muchos
años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano
Buendía, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó
a conocer el hielo…
Como en el Quijote, este inicio de Cien años
de soledad, será memorizado por muchos como la antesala de una inmensa
novela, ahora un clásico de la literatura universal. Modelo para los
escritores contemporáneos no solo de Latinoamérica sino de todos los
continentes.
Cien años de Soledad, despertó admiración y envidia
en muchos de sus contemporáneos. Estaba tan lejos de ese mundo ideal y
europeizado de los modernistas americanos, o del realismo social
descarnado que llegaba a denunciar la crueldad y la miseria que
flagelaba a nuestros pueblos, como en el Huasipungo de Icaza, o de la
refinada y compleja narración de un Carpentier que nos introdujo en lo
Real maravilloso, fruto de la eterna contradicción entre la cultura
occidental y la cultura original americana, conflicto que en la
producción de Carpentier está latente, porque la propia vida del autor
de Los pasos perdidos está dividida entre las raíces que se hunden en
Europa y su mirada que emerge del continente mulato y caribeño, pero que
constituyen el nervio, la razón y la magnificencia de su obra.
Pero qué significó para nuestra literatura,
Cien años de Soledad.
El Arte de García Márquez está en haber descubierto la palabra
cabalísticas para tejer una cadena narrativa que brota como en eterno
relato desde la naturaleza vegetal y humana. Allí donde el hombre y la
mujer son mutaciones de árbol, roca, cascada, selva, llanura y río, está
la voz del narrador oral de nuestros valles y montañas, los pueblos que
se asientan a orilla de los grandes ríos; allí donde crecen las
poblaciones mestizas y batallan los seres humanos para buscar la
subsistencia a pesar de los implantes culturales, están los buscadores
de minas y petróleo que socavan y desangran el suelo de nuestro
continente; está el habitante que se mimetiza, pulula y conspira en los
polvorientos caminos o en las verdes e infinitas llanuras. García
Márquez encontró allí la veta para construir esta maravillosa
premonición que es Cien años de Soledad.
La riqueza descubierta en
la obra de García Márquez tiene su germen en los relatos que escuchaba
de su abuelo, coronel del ejército que había peleado en “la guerra de
los mil días” en Colombia. Después de incursionar en la poesía con
algunas publicaciones colectivas, sus lecturas de Sófocles, Kierkegaard,
la novelística del siglo diecinueve: Dickens, Zolá, Stendhal, Flaubert,
Balzac, más tarde Kafka, Virginia Wolf, Joyce y sobre todo Faulkner,
Hemingway, y el descubrimiento de Juan Rulfo, serán su escuela en la
creación de escenarios, personajes y ambientes.
Sus primeros cuentos:
Un día después del sábado, Isabel viendo llover en Macondo,
que aparecieron después en Los funerales de la Mama grande y en La
hojarasca, volúmenes que contienen lo más significativo de su mundo
narrativo y muestran ya los ambientes y la atmósfera que su intuición
creadora proyectara más tarde en Cien años de Soledad.
Se ha
hablado mucho sobre su obra fundamental, ganadora del premio Nobel de
Literatura, y seguiremos redescubriendo nuevos elementos, nuevas
realidades en cada relectura de este clásico de la literatura
contemporánea.
Es la creación de Macondo, ¿la metáfora del
nacimiento del nuevo mundo mestizo? Nos preguntamos si ese pueblo
aislado, que imagina y añora una existencia al otro lado del océano,
inicia su vida desde un tiempo sin pasado luego de búsquedas a palos de
ciego, en excursiones fallidas que les lleva a comprobar sin comprender,
quizás sin aceptar, que están rodeados de selvas impenetrables, de ríos
y de un mar insalvable,” oscuro y sucio”. Significa acaso el principio y
el transcurso de la historia mestiza del continente, poblado de
sinrazones y finalmente su ocaso, condenado a sí mismo a vagar en
soledad, al no aceptar su entorno y alejarse cada vez más de su propia
realidad?
La peste del insomnio que los llevó al olvido, la
presencia del anciano Melquíades que huyó de la muerte para quedarse en
Macondo y experimentar las maravillas del daguerrotipo con José Arcadio
Buendía, inmerso este último en sus delirios por lograr la prueba que le
permitiría “descubrir científicamente la existencia o inexistencia de
dios”, son elementos que forman parte de la estructura narrativa,
células vitales que conforman la gran unidad de Cien años de Soledad.
El
espíritu errabundo del patriarca de Macondo que lo lleva a realizar
varias expediciones, buscando el mar con la idea de encontrar un lugar
más propicio para asentar allí a su pueblo: “uno no es de ninguna parte
mientras no tenga un muerto bajo la tierra” decía José Arcadio Buendía.
Desorientado en un principio y finalmente decepcionado al llegar y ver
el mar gris e inmenso como una barrera insalvable, no encontró nada
mejor que la Ciénaga para echar raíces y fundar Macondo
El
surgimiento de los militarismos es el punto de partida de una etapa
donde la violencia aparece, unida al nacimiento de las ambiciones de
poder en un pueblo originalemente pacifico y que rechazaba las
instituciones porque se negaba a que se ponga límites a su imaginación, a
su libertad para recrear la sociedad como ellos la sentían, con la
inocencia y la frescura de su naturaleza donde no cabían los prejuicios
ni los temores religiosos, ni las jerarquías intocables y donde podían
suceder cosas insólitas sin que nadie se sorprendiera por ello.
La maldición del incesto en el imaginario social, tema que encontramos en las novelas montubias de
José de la Cuadra y que aparece en
el Sonido y la furia de Faulkner.
Condenadas por las religiones, rechazadas también por el instinto de
conservación de la especie, las relaciones incestuosas impregnan con la
mancha del pecado al inconsciente colectivo y aparecen en la novela de
García Márquez en forma hilarante, en los personajes de José Arcadio y
Rebeca, y finalmente la relación de los hermanos en el desenlace de la
novela, la pasión prohibida desencadenada con una fuerza inusitada y que
condena de por vida a los personajes.
La metáfora que encierra
Cien Años de Soledad, será interpretada de muchas maneras pero hay algo
latente que nos incumbe profundamente como herederos de estos parajes
indo mestizo americanos. La vida interior y enigmática de Cien años de
soledad está contada como si saliera de la boca de un narrador oral,
acaso es la génesis de nuestra historia todavía no vivida hasta
completar su ciclo. Por esa razón se dice que Cien años de soledad es
una novela premonitoria pues la palabra literaria tiene alcances
atemporales, puede ser testimonial, y también puede ser una puerta que
descubre metafóricamente el futuro. Es por lo tanto esta novela una gran
hipérbole o una gran metáfora? La diferencia entre una y otra es que la
hipérbole exagera y la metáfora envuelve un significado, es el espíritu
que da vida al significante. Opto por lo segundo. Cada imagen que brota
de esta obra como desde una vertiente maravillosa o mágica, para
retomar las palabras que han definido a la generación del boom
literario, es un descubrimiento del ser mestizo americano, y su búsqueda
perenne de identidad, en pos de recrear una sociedad que descubra sus
raíces. Nuestra cultura mestizo- americana lucha por romper las
fronteras y es sucesivamente presa de nuevos deslumbramientos, creyendo
tal vez encontrar en ese devenir, la vuelta de tuerca que definiría los
contornos de la ansiada identidad.
Pero además del movimiento
lúdico y fantástico, García Márquez explora los recovecos emocionales,
las pasiones y misterios de la conducta humana, que construyen en
conjunto las esencias de los pueblos y sus formas de expresarlas, a
través de la música, de sus hábitos cotidianos, de sus fantasmas, de sus
creencias y sueños diurnos y nocturnos.
El nombre de Macondo ha
servido para que políticos autoritarios, politiqueros de Latinoamérica y
europeos chauvinistas hayan calificado a nuestro continente mestizo,
como un pueblo subdesarrollado en todos los sentidos: ingobernable,
atrasado y fantasioso y lo hayan usado peyorativamente en muchas
ocasiones. Pero la universalidad de la historia de Macondo radica
también en que es la génesis de la civilización actual, reflejada en
cualquier país dudosamente desarrollado, (habría que examinar hacia
dónde va ese desarrollo) y también en las demás sociedades colonizadas
por occidente.
Acaso Macondo somos todos, desde la infancia hasta
la vejez, y sea el significado que Cien años de Soledad ha reproducido
metafóricamente para hablar de la vida humana individual y colectiva.
Y.Z.P