sábado, 15 de agosto de 2020

NOTICIAS SOBRE EL COVID 19



Noticias sobre el covid 19 recibimos todos los días, acerca de los infectados y dramáticamente de los muertos que no pudieron ser despedidos por sus familiares.

Las pandemias, según la memoria histórica, señalan el fin y el comienzo de una etapa o edad de la humanidad. Después de la peste negra en la Edad Media llega el Renacimiento, el cisma de la iglesia Católica romana y una expresión nueva de las Artes y de las Ciencias; sobreviene la Revolución francesa que pone fin a las monarquías como formas de gobierno, tiempo después éstas quedarán como algo folklórico en algunos países aunque mantenidas por el estado como familias privilegiadas, al igual que otras instituciones parásitas que absorben sin razón alguna, las riquezas del mundo.  

Con la gripe española aparecida entre las dos guerras mundiales y la revolución rusa,  se origina el socialismo como un sistema que se contrapone y cuestiona al capitalismo, se inicia el desarrollo tecnológico, la electricidad, la telefonía, la invención y uso de la bomba atómica y la aceleración en el desarrollo de los medios de comunicación; paralelamente crece la industria armamentista considerada prioritaria y el dinero como principio y fin de todas las actividades humanas. Por esta pendiente las sociedades han descendido hacia su deshumanización y han caído en un materialismo grosero. La sensibilidad es vista como un desatino y se promueve la agresión y la violencia como el mecanismo para desarrollar una sociedad que deviene cada vez más en lo que presenciamos ahora.

Con la pandemia, el colectivo humano siente los embates de un sistema fallido que ha sometido a las poblaciones de todos los continentes a las mayores injusticias en todos los ámbitos, y vemos con angustia que la enfermedad ataca sin piedad a los viejos, a los desnutridos y enfermos. Particularmente somos testigos de un sistema de salud impotente frente a la magnitud del contagio,  la educación que ha creado una mentalidad que valora el dinero sobre el sentido humano de solidaridad, y promueve la falta de cordura de las élites que no ven más que la oportunidad para tener ganancias y hacer negocios; su voracidad no les detiene ante nada, la vida para esta gente tanto como para los delincuentes y asesinos considerados de baja ralea, no tiene ningún valor, sólo ven  la manera de beneficiarse a cualquier costo.

Si desapareciesen de este mundo los gobiernos opresores, el armamentismo, los saqueadores de recursos naturales, los prestamistas usureros, los políticos oportunistas y ególatras, las mafias de salteadores y asesinos, nuestro planeta sería un paraíso para  el ser humano que habita y quiere hacer de este mundo un hogar verdadero, que desea proteger a la niñez con amor, donde la gente pueda desarrollar sus buenos sentimientos y actitudes solidarias,  cuya aspiración sea compartir con la naturaleza la alegría de vivir  y alejar de esta realidad todo el odio y la violencia que ha sido causa de la extinción de antiguas civilizaciones. ¿Cómo inventar ese mundo ideal? Quizás haya todavía respuestas afirmativas.     
  

sábado, 18 de julio de 2020

jueves, 2 de julio de 2020

NUEVA NORMALIDAD ???




LA NUEVA NORMALIDAD?????

Ahora, hablar de un país refleja lo que muchos países están experimentando en medio de la pandemia; la situación emergente ha puesto en jaque al sistema acostumbrado a sus normas tradicionales de convivencia. La economía que es lo que más preocupa a los gobiernos, se superpone a la tragedia de la enfermedad que está dejando al descubierto la poca humanidad que corroe a la sociedad humana. La corrupción que destapa la falta de principios de solidaridad que no reconoce al otro como un reflejo de sí mismo; la poca conciencia que arrastra a los políticos a buscar el poder por el poder y la plata, son manifestaciones de la decadencia de esta civilización cuyos síntomas se han materializado en la pandemia.

Las elecciones de nuevo gobierno en medio de la enfermedad social, no quiere ser interrumpida porque muchos de sus aspirantes se aferran con uñas y dientes a unos puestitos miserables que saben les van a proveer de la posibilidad de cargar, como dice el dicho, con el santo y la limosna y piensan salir  a la larga bien librados, aunque se sabe que si la ley no les toma cuentas, la vida tarde o temprano les cobrará caro, porque el mundo ahora es un laberinto, un revoltijo difícil de descifrar,  y se ha convertido en un lugar imposible para refugiar o esconder a nadie.

En una nueva normalidad de un paisito como el nuestro, debería imponerse a todos los funcionarios, asambleístas, y aspirantes a cualquier puesto público, un sueldo que no sobrepase, lo que por acá se denomina como sueldo básico, para ver cuántos de esos que andan preparándose en su campaña para ser elegidos, se dedican a otra cosa y se dejan de discursos patrioteros y tramposos.

No sabemos qué mismo significa la nueva normalidad; creer tal vez que todo va a volver a ser como antes de la pandemia, aunque la realidad nos muestre que hay una gran fractura de los esquemas a los que nos han acostumbrado, y que la sociedad va a tener que dar un vuelco y abrir los ojos ante las consecuencias de todos los errores  cometidos, hechos que nos han convertido en sociedades peligrosas, ciegas y sordas, porque no hemos sabido interpretar, como sucede en una gran sinfonía,  las maravillas que la naturaleza nos ha puesto ante los ojos para que aprendamos a ser felices.

lunes, 1 de junio de 2020

ENTRETELONES DE LA PANDEMIA



ENTRETELONES DE LA PANDEMIA

Cada día que transcurre vemos apesadumbrados las cifras de muertes en el mundo, y los efectos catastróficos de la enfermedad en la pobreza de las mayorías que luchan cada día por sobrevivir y paliar el hambre que se cierne sobre ellas. Temor que se extiende ahora a la clase media que empieza a quedarse en la desocupación.
Si vemos más allá de este escenario que abruma, nos preguntamos: qué salida nos tienen programada los poderes en la sombra, detrás de los gobiernos visibles que hacen malabares para dar una buena impresión y tratar de mantener una situación que difícilmente pueden controlar.

La incertidumbre de no saber cómo y dónde se originó el virus letal al que nos enfrentamos, produce un sinnúmero de suspicacias y de teorías en las redes y en la mente de las personas sujetas a los mandatos de los poderes gobernantes, cuyo rol parecería ser el de intermeiarios entre la verdad oculta y las maniobras para poner en orden el caos que momentos como estos provocan.
Si la verdad esconde una programación  como se sospecha que la hay y la hubo en el pasado, sobre la manipulación de conflictos mundiales que desembocaron en las guerras espantosas que todos conocemos, y en las guerras igualmente devastadoras de hoy focalizadas en Medio Oriente, la razón humana a pesar de los empeños en tenerla entretenida con espejitos de colores, se interroga sobre lo que sucede paralelamente al desarrollo de la enfermedad, en vista de las disputas entre farmacéuticas y millonarios que quieren hacer el gran negocio sacando la vacuna  al mercado. Es tan evidente y contradictorio cómo, en estos dramáticos momentos, se aprovecha para acelerar el desarrollo tecnológico hacia la aplicación de una inteligencia artificial que logre el control total de la población poniendo como pretexto la pandemia. Los gobiernos, ignorantes o no, se empeñan en regalarnos el sistema 5g, que según muchos expertos es causante de la muerte de animales, aves y fauna marina, además de provocar el debilitamiento del sistema inmunitario de los seres humanos.
    
La sospecha  de que existe un acuerdo entre  poderes conspirativos para reducir la población mundial se difunde a través precisamente de las redes informáticas que más allá del control que pueden ejercer sobre las sociedades, permiten desentrañar las programaciones ocultas de los poderes mundiales que se creen todopoderosos.  Los genocidios del pasado que diezmaron a la población y persisten en el presente con la aparición de pandemias, guerras, hambre y sufrimiento humano tienen su origen en la demencia y la mente ególatra de unas élites sin conciencia, adictas al poder y al dinero; su infelicidad no les da reposo tampoco porque viven atormentados por su avaricia y ambiciones desaforadas
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Difícil luchar contra esta corriente destructiva cuando la maquinaria de los estados está comprometida con dichos poderes criminales. Pero hay una energía en el interior de mujeres y hombres que los hacen invencibles, una resistencia a la dominación de fuerzas negativas que no entienden el valor espiritual del ser humano, el amor por su libertad que vence toda esclavitud, y la solidaridad que despierta para unirse a sus semejantes.
     

lunes, 20 de abril de 2020

LA SALUD DEL MUNDO



La salud del mundo en grave peligro, no solo por el virus que está asolando al planeta sino por las consecuencias del confinamiento, una forma adoptada a rajatabla para combatir la pandemia cuyo origen es un misterio y que está cobrando la vida, sobre todo de los más pobres y de los viejos en el mundo. En el Ecuador, país de 17 millones de habitantes con escenarios de muerte que fueron divulgados en el mundo, debido a los grandes problemas de miseria social sobre todo en Guayaquil, ciudad puerto del país y la más golpeada por la pandemia. En Guayaquil la población ha sido históricamente postergada por todos los gobiernos, han tratado de maquillarla en la zona del malecón y sus alrededores para atraer algo de turismo, pero siendo una de las más pobladas es la más pobre y culturalmente la más atrasada por tener poco acceso a una educación que les permita conocer la realidad de su entorno y más allá, a pesar de que allí el poder acaparador de la economía tiene su bastión y donde se hacen los grandes negocios de exportación de la producción agrícola y pesquera, por allí sale al exterior el petroleo y la minería. Es una muestra y un espejo donde se pueden mirar otras ciudades latinoamericanas de similares condiciones.

La miseria que sale a flote con la pandemia, no sólo en América sino también en los otros continentes da cuenta no solo de la pobreza y de las injusticias sociales, sino  de la enfermedad moral y espiritual de los seres humanos confinados en sus refugios. El hambre se agudiza en los grandes sectores de las sociedades que han vivido, día a día, de las mil formas que inventa la pobreza para sobrevivir en el sistema de la oferta y la demanda, aparentemente sin opción para subsistir de un modo diferente.

En el Ecuador, ciudades como Quito y Guayaquil y las menos grandes de la Costa y de la Sierra, tienen a la venta ambulante como medio de subsistencia, a través de ésta ofrecen baratijas, comida elaborada, verduras y fruta, los jornaleros inundan las barriadas centricas sobre todo, y este subsistema permite que los otros pobres y desocupados puedan comer y adquirir productos al alcance de sus escualidos bolsillos, nos  preguntamos constantemente si las insignificantes ventas que realizan podrán dar de comer ese día al vendedor y a su familia.

Qué ha sucedido en estos tiempos del coronavirus cuya voracidad es incontrolable, el gobierno central y los gobiernos locales intentan con el ejército y los guardias municipales, impedir las ventas ambulantes poniendo multas, arranchándoles su pobre mercancía y dejándolos en la mayor indefensión, algunos de los ambulantes reprimidos declaran que prefieren morir por la peste que por hambre.  Muchos esperan en vano los kits de alimentos que no llegan a la gran mayoría, de igual modo el bono solidario de sesenta dólares para familias sin recursos. Éste es el escenario y las enormes dificultades que enfrenta  la sociedad ecuatoriana sujeta a unas medidas que no contemplan la realidad desoladora del país y que es tambien un reflejo de lo que sucede en Latinoamérica.


viernes, 3 de abril de 2020

Pandemia



PANDEMIA

En plena pandemia donde la enfermedad tiene un origen todavía incierto, no sabemos si el virus fue creado o fortalecido en laboratorio, o se presenta como un fenómeno natural. Tal vez nunca lo sabremos, lo que sí podemos asegurar es que está trayendo consecuencias, por una parte, devastadoras en los seres humanos y por otro lado algo que nos muestra la otra cara de la vida y que quizás nos señala la posibilidad de que otro mundo sí es posible.

 El confinamiento de las personas obligadas a guardarse en sus viviendas, diferenciadas por el nivel social y económico en unos casos confortables y amplios espacios con jardines y patios, en otros, estrechos y asfixiantes departamentitos o cuartuchos miserables donde se refugian hacinadas familias enteras. 

La pandemia visibiliza la enfermedad crónica que padece la sociedad humana, no sólo por la miseria y desigualdad económica y social sino por la pobreza espiritual y moral  en convivencia con lo excepcional que la peste despierta en individuos con un alto grado de conciencia y solidaridad, al asumir la responsabilidad de salvar a los enfermos y a los más necesitados.

El sector minoritario que acapara la producción de alimentos y se hace cargo de la economía y de las finanzas se encuentra entre la espada y la pared. Empresarios presionados por la situación y por el incierto futuro, seguramente piensan que deberían aflojar un poco su afán acumulativo, y tratan de colaborar con acciones asistenciales porque se dan cuenta que el virus no ataca solo a los pobres, aunque estos por su situación  están más expuestos, sino que los propietarios de dichas empresas ven con preocupación que pueden quedarse sin la fuerza de trabajo que les ha permitido mantener su alto nivel de poder en las sociedades del presente, pues si la pandemia sigue extendiéndose puede atravesar sus murallas y ser ellos también víctimas de un depredador invisible que no perdona a nadie.