martes, 24 de mayo de 2011
ANIMACIONES DE AYAR BLASCO
Pongo en el blog estas dos animaciones de Ayar Blasco (alias Chimiboga). Entre otras que encontrarán en su página http://www.chimiboga.com/
lunes, 23 de mayo de 2011
El Familiar - Ayar B (corto de animación)
Este trabajo de animación fue realizado por niños de un barrio del suburbio de Buenos Aires, y ha sido dirigido por el cineasta Ayar Blasco. Similares talleres los ha efectuado en diferentes espacios: cárceles, institutos para jóvenes en tratamiento por drogas, etc. Es un ejemplo de cómo el Arte puede ser la mayor alternativa para el desarrollo intelectual, creativo y sensible del ser humano, aspecto que en muchas sociedades ha sido dejado de lado en los procesos culturales. Este vacío ha derivado en un sistema deshumanizado, basado en la competencia y en el autoritarismo. La educación por el Arte es el camino que nuestra humanidad necesita para sensibilizarla y crear un nuevo sentido de solidaridad, de una nueva conciencia frente a la naturaleza y ante la vida.
lunes, 21 de marzo de 2011
REINVENTAR LA SOCIEDAD HUMANA
Lo sucedido en Japón, el Tsunami en Indonesia, el de Chile, son llamados de alerta al mundo. Más allá de las profecías que se confunden con lo religioso y new age, hay algo en la naturaleza que se está manifestando y que nuestros oídos sordos son incapaces de escuchar, ni tampoco nuestro entendimiento aletargado puede comprender.
Por una parte, el racionalismo científico tiene sus limitaciones; sus explicaciones se detienen cuando las fuerzas de la naturaleza se desatan hasta arrasar con lo construido por esta civilización, no obstante los avances tecnológicos y la acelerada evolución de las investigaciones científicas. El nivel de desarrollo al que han llegado las potencias mundiales ha sido precisamente cuestionado, por ser un desarrollo desigual aun dentro de esos mismos países y en la relación con otras regiones del planeta. Cuestión que se pone en evidencia cada vez más, en las crisis por hambre y desocupación que se acentúan y son expresadas por los pueblos de modo más drástico en estos últimos tiempos.
Decía que la tragedia que ha caído sobre el Japón, en parte obra de la naturaleza: terremoto y tsunami, y por otro lado la explosión del reactor nuclear, obra del ser humano en países desarrollados con la finalidad de inyectar energía potente a sus industrias y por lo tanto a sus negocios; son argumentos suficientes para enjuiciar las acciones humanas en este proceso de deterioro del planeta.
En la civilización actual la responsabilidad nos toca a todos en mayor o en menor medida: la pasividad, el “laisser passer et laisser faire”, (dejar pasar y dejar hacer) signo que marcó, sobre todo, el final del siglo pasado y los inicios de éste, dejando que la ambición de poder y el enriquecimiento de unos pocos provoquen el desequilibrio de las sociedades y el hambre de muchos.
Los pueblos han dejado de creer en las revoluciones, que sí tuvieron sentido en su momento, pero que ahora es una palabra gastada, un lugar común con la incapacidad para transformar completamente el sistema de vida implantado. Ningún país escapa a la influencia tecnológica dependiente sea del petróleo o de la energía nuclear.
Me atrevo a decir que las formas de gobierno hoy vigentes en el mundo han fracasado. Un desarrollo que ha dejado de lado al ser humano y lo mejor de él, de ahí la tendencia destructiva, la violencia y el autoritarismo, como solución a todos los problemas. La mano dura, como dicen los que apuestan por el sometimiento de los pueblos.
También me atrevo a decir que en estas circunstancias no queda sino inventar una nueva sociedad, un nuevo mundo, y eso desde lo pequeño, desde formas de organización a nivel de las pequeñas áreas de convivencia, donde tendrían que reunirse quienes puedan reflexionar y proponer ideas renovadoras basadas en el pacifismo y en la solidaridad, sin imponer reglas represivas, buscando dentro de las infinitas posibilidades, las vías creativas para transformar las sociedades de abajo hacia arriba. No tienen por qué imponernos las reglas siempre desde arriba, es además necesario reflexionar sobre las formas punitivas que no han hecho sino crear un submundo despiadado como en el caso de la población creciente en las cárceles, que como todos saben son escuelas donde se aprende con refinamiento, la maldad y las formas de vengarse de la sociedad, allí, donde el ser humano es maltratado hasta el límite, sin posibilidades de rehabilitación.
Se dice que los buenos somos más, quienes creen así, deberían o deberíamos buscar eliminar las arbitrariedades de este mundo y convencernos para siempre que el consumismo destruye el espíritu de hombres y mujeres y los vuelve mezquinos y egoístas, que el amor y el respeto existen, y es en el fondo de todo ser humano la aspiración más noble; y que es imprescindible contemplar a la naturaleza con una nueva visión, y aprender a convivir con ella comprendiendo sus procesos evolutivos que en esencia nada tienen que ver con la concepción actual de nuestra civilización, es decir, esa idea de que la naturaleza sirve para depredarla y explotarla, dentro de las prácticas de compra y venta de objetos y hasta de seres humanos, que nuestras sociedades injustas tienen como sistema de vida.
domingo, 13 de febrero de 2011
ARTE Y VIDA EN PIEDAD PAREDES ÁLVAREZ



Hace unos días visité la exposición Mariano Aguilera en el edificio del antiguo Hospital Militar de Quito tan hermosamente restaurado y con grandes espacios todavía vacíos que podrían acoger a tantas manifestaciones artísticas de nuestro país. Actualmente Quito tiene unos cuantos edificios similares a éste, con espacios que deben servir para dedicarlos a reflejar nuestras señas de identidad cultural. No es para guardarlos con llave y tacañería, flamantes y fantasmagóricos.
En las salas del Mariano Aguilera hay obras de toda especie, merecedoras o no, de ese premio que en las artes plásticas ecuatorianas significa un reconocimiento por el trabajo artísitico de toda una vida. Y al recorrer esos salones, me dije que a veces nuestro medio es muy injusto con algunos artistas que consagraron su vida al Arte. Esa sensación que experimenté al salir de la exposición Mariano Aguilera, me llevó a poner en este blog una amplia reseña sobre la pintora quiteña Piedad Paredes Álvarez, que debería tener como otros notables pintores ecuatorianos un salón dedicado a su vasta obra pictórica.
En las salas del Mariano Aguilera hay obras de toda especie, merecedoras o no, de ese premio que en las artes plásticas ecuatorianas significa un reconocimiento por el trabajo artísitico de toda una vida. Y al recorrer esos salones, me dije que a veces nuestro medio es muy injusto con algunos artistas que consagraron su vida al Arte. Esa sensación que experimenté al salir de la exposición Mariano Aguilera, me llevó a poner en este blog una amplia reseña sobre la pintora quiteña Piedad Paredes Álvarez, que debería tener como otros notables pintores ecuatorianos un salón dedicado a su vasta obra pictórica.
sábado, 8 de enero de 2011
LOS TZÁNZICOS
Grupo de poetas que surgieron en los años 60, su consigna era romper esquemas culturales tradicionales y abrir los ámbitos literarios y artísticos, que hasta ese momento habían estado cerrados a los sectores populares, para llevarlos a nuevos escenarios. Tenía la intención de manifestarse en rebeldía contra el canon literario y artístico vigente.
Movimientos semejantes se habían dado en todo el continente americano cuestionando al arte, que se había encerrado supuestamente en su torre de marfil. Argumento que en la actualidad es cuestionable, pues la literatura de los años treinta, cuarenta y cincuenta, no era precisamente de una élite aristocratizante, más bien formaba parte del realismo socialista y reflejó las injusticias sociales de aquella época, si hablamos del Ecuador. Tenemos muchos ejemplos: Joaquín Gallegos Lara, Alfredo Pareja Diezcanseco, Jorge Icaza, Benjamín Carrión, Jorge Enrique Adoum, los grandes poetas de esa época, César Dávila Andrade, quienes seguirán siendo las figuras paradigmáticas de una etapa fundamental dentro de la historia de nuestra literatura. Además, y gracias a la tarea de Benjamín Carrión, la literatura y la plástica ecuatoriana de aquellos años trascendieron las fronteras del Ecuador y alcanzaron un prestigio internacional.
Sin embargo el movimiento Tzánzico dinamizó la cultura nacional y efectivamente la proyectó en escenarios populares con una nueva energía. Desde el café 77 en el centro histórico de Quito. Los primeros integrantes de este grupo leían sus textos y realizaban la presentación de sus libros en forma teatral, para romper con los esquemas tradicionales de los escenarios donde se acostumbraba realizar estos eventos, aunque poco después, durante la dictadura militar de ese entonces, clausuraron el lugar viéndolo como una amenaza a la seguridad pública.
Igual cosa sucedió en varios países latinoamericanos: aparecieron grupos de jóvenes poetas rebeldes, influidos por la revolución cubana y los vientos de cambio que se difundían en el continente y más allá, inspirados además en el Existencialismo de Sartre, y en el movimiento Beatnik surgido en Estados Unidos para desafiar al sistema y denunciar la falsa moral. Esta suerte de ruptura significó en ese momento, abrir las puertas a una nueva generación de escritores y artístas plásticos y teatreros con afinidades en los principios políticos, y la particular búsqueda de subvertir el lenguaje en todas las expresiones artísticas.
En esa época hubo, en efecto, como un despertar de las artes y su difusión en el ámbito popular. A partir de ese momento, en el Ecuador y sobre todo en Quito, hubo un movimiento cultural con un lenguaje emergente, que se manifestó no solo en la poesía sino en la pintura y en la difusión de la música.
En las plazas del centro de Quito y en la Universidad Central había recitales y conciertos de la llamada música protesta, con grupos que venían de otros países: Chile, Argentina, Bolivia, (antes de las dictaduras fascistas). Los viernes de cada semana se realizaban conciertos gratuitos de música clásica en el Teatro Sucre. El género dramático había roto sus puertas y se lanzaba a las calles y a los pueblos aledaños para representar sus obras. Se instituyó el Teatro Ensayo con Favio Pacchioni, director italiano quien introdujo las nuevas experiencias teatrales de las escuelas europeas (grotowski, Stanislavski, Ionesco); de este modo, el arte dramático se acercó al mundo rural de nuestro país. Festivales de teatro latinoamericano tenían sus escenarios en calles, plazas y en la Universidad Central de Quito. Había también festivales de cine independiente y desconocido para los espectadores; películas de los grandes directores europeos de esa época: Antonioni, Fellini, Bergman, Visconti, cuyas producciones actualmente están consideradas como las obras clásicas del arte cinematográfico, fue Ulises Estrella, quien dio impulso al Cine club universitario y fundo la Cinemateca Nacional..
En todo este boom de las manifestaciones creativas y artísticas de los años sesenta y principios de los setenta, tuvo parte importante la irrupción de los Tzánzicos en la conventual Quito y en la difusión cultural que se extendió a otras ciudades del Ecuador. Se publicaron tres revistas con poemas y textos de los poetas tzánzicos y de otros escritores que fueron posteriormente, sumándose a este movimiento. Pucuna: Raúl Arias, Simón Corral, Luis Corral, Ulises Estrella, Euler Granda, Rafael Larrea, Marco Muñoz, Alfonso Murriagui, Antonio Ordóñez, Abdón Ubidia, Humberto Vinueza. Indoamérica: Fernando Tinajero, Agustín Cueva, Bolívar Echeverría, Carlos de la Torre, y La bufanda del sol: Alejandro Moreano, Francisco Proaño Arandi.
El libro, Tzantzismo: tierno e insolente, de Susana Freire García, comenta y reune opiniones de varios autores, a favor y en contra, del movimiento tzánzico y ha recopilado textos poéticos de los poetas que participaron en él, algunos de los cuales transcribo a continuación, salvo los textos de Humberto Vinueza y Ulises Estrella, tomados de las antologías respectivas, recientemente publicadas.
HUMBERTO VINUEZA Sin embargo el movimiento Tzánzico dinamizó la cultura nacional y efectivamente la proyectó en escenarios populares con una nueva energía. Desde el café 77 en el centro histórico de Quito. Los primeros integrantes de este grupo leían sus textos y realizaban la presentación de sus libros en forma teatral, para romper con los esquemas tradicionales de los escenarios donde se acostumbraba realizar estos eventos, aunque poco después, durante la dictadura militar de ese entonces, clausuraron el lugar viéndolo como una amenaza a la seguridad pública.
Igual cosa sucedió en varios países latinoamericanos: aparecieron grupos de jóvenes poetas rebeldes, influidos por la revolución cubana y los vientos de cambio que se difundían en el continente y más allá, inspirados además en el Existencialismo de Sartre, y en el movimiento Beatnik surgido en Estados Unidos para desafiar al sistema y denunciar la falsa moral. Esta suerte de ruptura significó en ese momento, abrir las puertas a una nueva generación de escritores y artístas plásticos y teatreros con afinidades en los principios políticos, y la particular búsqueda de subvertir el lenguaje en todas las expresiones artísticas.
En esa época hubo, en efecto, como un despertar de las artes y su difusión en el ámbito popular. A partir de ese momento, en el Ecuador y sobre todo en Quito, hubo un movimiento cultural con un lenguaje emergente, que se manifestó no solo en la poesía sino en la pintura y en la difusión de la música.
En las plazas del centro de Quito y en la Universidad Central había recitales y conciertos de la llamada música protesta, con grupos que venían de otros países: Chile, Argentina, Bolivia, (antes de las dictaduras fascistas). Los viernes de cada semana se realizaban conciertos gratuitos de música clásica en el Teatro Sucre. El género dramático había roto sus puertas y se lanzaba a las calles y a los pueblos aledaños para representar sus obras. Se instituyó el Teatro Ensayo con Favio Pacchioni, director italiano quien introdujo las nuevas experiencias teatrales de las escuelas europeas (grotowski, Stanislavski, Ionesco); de este modo, el arte dramático se acercó al mundo rural de nuestro país. Festivales de teatro latinoamericano tenían sus escenarios en calles, plazas y en la Universidad Central de Quito. Había también festivales de cine independiente y desconocido para los espectadores; películas de los grandes directores europeos de esa época: Antonioni, Fellini, Bergman, Visconti, cuyas producciones actualmente están consideradas como las obras clásicas del arte cinematográfico, fue Ulises Estrella, quien dio impulso al Cine club universitario y fundo la Cinemateca Nacional..
En todo este boom de las manifestaciones creativas y artísticas de los años sesenta y principios de los setenta, tuvo parte importante la irrupción de los Tzánzicos en la conventual Quito y en la difusión cultural que se extendió a otras ciudades del Ecuador. Se publicaron tres revistas con poemas y textos de los poetas tzánzicos y de otros escritores que fueron posteriormente, sumándose a este movimiento. Pucuna: Raúl Arias, Simón Corral, Luis Corral, Ulises Estrella, Euler Granda, Rafael Larrea, Marco Muñoz, Alfonso Murriagui, Antonio Ordóñez, Abdón Ubidia, Humberto Vinueza. Indoamérica: Fernando Tinajero, Agustín Cueva, Bolívar Echeverría, Carlos de la Torre, y La bufanda del sol: Alejandro Moreano, Francisco Proaño Arandi.
El libro, Tzantzismo: tierno e insolente, de Susana Freire García, comenta y reune opiniones de varios autores, a favor y en contra, del movimiento tzánzico y ha recopilado textos poéticos de los poetas que participaron en él, algunos de los cuales transcribo a continuación, salvo los textos de Humberto Vinueza y Ulises Estrella, tomados de las antologías respectivas, recientemente publicadas.
POR LA VENTANA veo lo que no palpo en el espejo
en el mar puedo ver lo que no oigo en la lluvia
todo esto ocurre cuando el silencio
que flota antes de la palabra es distinto
al silencio agujereado de signos que el poema canta
y diferente también a ese otro en que la poesía hiberna
a veces el sueño del poema levanta el vuelo y se va
y en perspectiva casi nunca más vuelve
a este rescoldo suele llamarse arqueología del verso.
.........
EL DON DEL músico se asemeja a la invidencia.
Con sed de dromedario crea la melodía
para las justas del amor
los actos de fe o las travesías del pensamiento
Su memoria se sostiene en éxtasis
y condiciona el olfato de la piel al tacto del oído
con el parpadeo pausado del compás
o su reverberación íntima.
El don del músico se asemeja a paladear
la onda de ritmo y sentido
dicha por el silencio a una pupila ciega.
Para el poeta y cantautor Bob Dylan
.......
VAS LLEGANDO ADONDE siempre pensaste que llegarías
aunque tú prematuramente cumplidor
no has pensado que tu meta sea la carcoma
Has dilapidado para siempre el tramo más inverosímil
y la efímera cuota de tu tiempo.
Pero el ansia de poder te delata. He ahí la ganga
sobre todo la garantía que debes rendir por ti
sin confundir estética con realidad pura
ante la seducción insaciable de tu estrella.
RAÚL ARIAS
Con la lucidez de los muertos
estos hombres caminan
Con la garganta en el sol
estos hombres se mueven
se mueven
me asombran sus corbatas de hierro
entran como viento e instalan sus ganchos en mi cuerpo
allí se quedan.
Mi cabeza es una escoba que barre el vidrio del mundo
soplan niños
que se esconden en cajas de fósforos
me empujan hacia tumbas innumerables
Se esparcen mis pedazos
nadie me ayuda a buscarlos
Siento que estoy en el circo viendo animales de la selva
siento que me río encima del horizonte
y cae el cielo maldito y me ahoga
Nadie quiere girar por mí
parece difícil.
Una cuerda anuda mis pedazos
salgo a las plazas y me muestro.
Rostros eternos de papel pasan
pasan
y me dejan sin saber qué soy
(1965)
ULISES ESTRELLA
POEMAS DEL CENTENARIO
VISCONTI
Inventar
la fábula
del hombre
sin espejos
sin sombras,
desnuda escenografía.
Visconti
al final,
no quiso pantalla,
apenas
una pared.
PROHIBIDO ASOMARSE AL INTERIOR
El amor loco
puede entrar
como pulsión oscura
deseo inconfesado
viejo temor a la revuelta,
instinto de muerte
delicia transgresora
de toda ley
Dos cabezas en una,
un ojo cortado
y una nube
que persistente cruza la luna.
¿Qué más podemos pedir a la existencia?
LOCURA DE ARTAUD
Un ronroneo visual
constante,
enmascara
los movimientos
secretos,
las excitaciones
imprevistas
las fuerzas ocultas
del pensamiento,
la piel humana
de las cosas
en la fantasmagoría
de los instintos,
la poesía
siempre
está
más acá.
ÉULER GRANDA
Esta fecha sumida en otras fechas
en esta parte de la ausencia
cuando sin que las llame
me salen las palabras;
en esta noche de ventisca
mientras los cargadores
se sientan a dormir en las veredas
te cuento
que a ratos
me dan ganas de cambiarme en otro
como se cambia de terno;
que al recordar tu sangre
embarrando las piedras de la hacienda,
una bestia baldada se me retuerce dentro.
Si te digo
que los peones están más endeudados
y tosen de una manera fea,
que hasta el azucar
se está volviendo amarga,
que hasta el sol nos racionan
en las casas
y que a tu padre
anteayer le arrastró la creciente.
Si te digo estas cosas
es porque la tristeza
con nosotros no puede
porque las semillas
están sobreviviendo en la ladera
y más fuerte que el musgo entre las peñas,
incontenible
la esperanza está reverdeciendo.
(1962)
ALFONSO MURRIAGUI
¿Dónde tienes el sol que reclamabas?
¿Dónde perdiste
la música secreta que te vestía
la linfa y la pestaña?
¿Dónde tienes tu barro
y tu mañana?
¿Dónde...? ¿Dónde...?
Porque ahora pareces sólo estatua,
grito en bosque quemado,
voz cayendo en el cauce
de la piedra ignorada.
Todo lo que reclamas
está en tu sangre,
en la nube espectral,
en los dos clavos
y en el hueco distante
que dejó tu presencia
al hundirse, minúscula,
en el ojo
del cráter.
¿Por qué tus dos pupilas
buscan la luz
en playas ignoradas
si tienes en tu sangre
el sabor de tu misma indumentaria?
¿Para qué las preguntas
al forastero que perdió su carpa
y que te va dejando,
con su partir,
media hora de esperanza?
Sabes cuánto te pesa la alborada
y nunca te detienes
a refrescar tus plantas en la escarcha.
Vas sin buscar respuesta,
sin entregar tu piel al miedo,
sin preparar tus dientes,
ni dar
las dos puntadas que faltan
al paladar del agua.
(1968)
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